lunes, 4 de junio de 2007

ENTONCES YO TENÍA RAZÓN

"Para la mujer el complejo de castración marca el ingreso al Edipo. Se sabe ahora castrada, el tiempo le ha develado que no tiene falo y que ninguno crecerá, y culpa de ello a su madre, pues es quien la ha fabricado mal.
La articulación con el complejo de Edipo es clave en ambos sexos, y la posición tomada por el sujeto ante el complejo de castración tendrá gran influencia en la vida psíquica futura, además de estar íntimamente relacionado con el fenómeno de la angustia."


Ejem, es decir, Freud nos dice algo que bien podría traducirse como: las mujeres le envidian el falo a los hombres sisisisisí.
Así que de ahí viene la mirada de soslayo, el quiero, no tengo, lo-que-me-faltaría-es. Todo porque en algún momento de mi vida me horroricé al ver que "algo" faltaba en alguna parte de mi cuerpo; todo porque en algún momento busqué culpables acerca de mi condición algo comparable a la del simpático felino que podemos ver por aquí a la derecha (las alusiones constantes en relación al gato en un principio pueden resultar enternecedoras, hasta que finalmente uno se decide por odiarme). En fin, volviendo al punto, es una historia de desengaños. Sin embargo no puedo seguir deteniéndome en esto, a esta altura soy consciente de que nada me va a crecer por ningún lado y que por suerte, creo que tampoco podría comprarlo (no me den ideas).

No, no, eso ya pasó, ahora simplemente voy a dejar de esperar irrealidades y de envidiar órganos y estados que no me corresponden para concentrarme en mi nueva etapa que se basa en creer que un concierto de rock puede cambiar el mundo... mh... bueno, mejor no.

 
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