Lloraba. Los demás la velaban en silencio, graves, incómodos y sufriendo sus propias frustraciones, como se hace siempre a fin de cuentas cuando contemplamos el dolor ajeno.No los juzguen. Después de todo ¿sobre qué pueden ellos construir su obra si no sobre ellos mismos, sobre lo que perfectamente conocen? Si los hechos interesan en medida que lo afectan a uno, si la sonrisa más fácil es la que pregunta qué pasó y deja la respuesta para más tarde.
Es una lástima que así sea, estoy segura que en este momento más de un hombre escribe librando una batalla para que escribir signifique justamente olvidar eso perfectamente conocido. Pero es muy complicado. Aquí es donde me contradigo, porque, para ser sinceros, en mi humilde opinión, sobre lo que no se sabe es mejor callarse la boca. Es una lástima.

